Una consecuencia afortunada de haber sido capital es que Bonn tiene una infraestructura proyectada para un crecimiento y una alcurnia que finalmente no tuvo. Tiene líneas de metro con estaciones como para Tokio y resulta que arriba no vive nadie para llenarlas ni siquiera en horas pico. Uno baja a la estación, mira para allá, mira para acullá y dispone de cien metros para sentirse solo. No pasan los cardos volando porque no hay ni viento, apenas un tipo del otro lado más solo que yo.

Claro que haberse quedado sin ese pastel fue malo para la ciudad: llegó a tener una deuda de 1433 millones de euros y un déficit anual de entre 40 y 60 millones. Con el tiempo las cuentas se fueron acomodando gracias a algunos huesos de consuelo: la sede de la ONU, del correo y de la Deutsche Welle, más unas 250 ONGs internacionales y la universidad. Y la fábrica de gomitas Haribo que inunda el barrio de Kessenich con un aroma dulzón.
Los plebeyos que nos quedamos acá (sic) disfrutamos entonces de una red pensada para reyes. Además de una infraestructura sobrada, el servicio es excelente. En las paradas de bus y tranvía dice cuánto falta para que venga el próximo y viene cuando dice que viene. Nosotros tenemos un tranvía a una cuadra en el cual siempre hay asiento libre, no hay escalones y se puede subir con la bicicleta. Puede que haya gente de pie pero nunca enlatada. Después de las 21 hrs se le puede pedir al conductor que llame un taxi para que aguarde en la parada destino, servicio gratuito (la llamada, no el taxi).
Pero hablando de cosas gratis resulta que los estudiantes universitarios pagan un abono de 240 euros semestrales y eso les da derecho entre otras cosas a viajar libremente por todo Nordrhein-Westfallen, un estado donde viven 20 millones de personas . Lo más lindo es que además pueden llevar alguien gratis de lunes a viernes después de las 19 hrs y los fines de semana enteros. Ese soy yo. Lo cual está muy bueno porque el boleto cuesta 2,80 euros. Servicio excelente pero caro si uno compra el boleto de a uno, lo que abarata es comprar tarjeta mensual con la cual un hombre gris viaja libremente por unos 3 euros diarios.
Acerca de los buses lo que puedo decir es que los conductores paran a 4 cms del cordón. Siempre. No sé cómo hacen. Siempre que bajo me fijo, le grito «buena mostro» y aplaudo. Tampoco tienen escalones y se puede subir por cualquier puerta, se asume que todos tenemos boleto (sic). Es muy cómodo subir con coches de bebé, sillas de ruedas o andadores porque además, hasta que no está completamente detenido no abre la puerta.
No hay Uber. A falta de regulación específica fue prohibido el año pasado en toda Alemania. Hay que decir que los taxis son Mercedes Benz o similar, espaciosos y sin mampara, y que aceptan tarjeta como medio de pago. Y no pueden ser modelos de más de cuatro años. Uber permite autos de hasta nueve años.
Una cosa rara de los taxis es que no se toman en cualquier esquina, no hay taxis vacíos dando vueltas, hay que llamarlos o ir a una parada. Y otra curiosidad es que está mal visto sentarse atrás si uno viaja solo. Todo el mundo se sienta como primera opción en el asiento del copiloto. Esto me lo han contado, yo no he tomado taxi ni una sola vez. Pero la verdad es que no he tenido la necesidad, dada la excelencia y gratuidad del transporte colectivo y lo que viene, vayamos al siguiente párrafo, por aquí por favor, pasen pasen.
Lo mejor de todo es lo que sigue, los alemanes se llevan la palma, oye. Me he encontrado aquí en Bonn con un sistema de transporte que es más eficiente que los ya vistos. Es gratuito, no hay que esperarlo y prácticamente te deja en la puerta de cualquier lugar de la ciudad. Existe a demanda, algo así como un taxi pero sin depender del celular por lo que resulta útil también por la noche cuando los otros medios de transporte reducen sus frecuencias. Además no lo afectan los atascos,es el vehículo más rápido en las horas pico. Para rematar no contamina, y por añadidura es bueno para la salud. Le llaman Fahrrad.
¡Ah! Otra cosa importante: el servicio de transporte es brindado por una empresa estatal. Esto va para los detractores de los monopolios estatales, defensores de la idea de que la libre competencia del sector privado mejora los servicios más que ninguna otra cosa, mientras Cutcsa se pasea oronda por las calles de Montevideo.
brillante como siempre querido
Me gustaMe gusta
Grazie!
Me gustaMe gusta
¡poné fotos más grandes! (sic)
Me gustaMe gusta
¡Weno! (sic)
Me gustaMe gusta
Se depilan las alemanas?
Me gustaMe gusta
Sí, pero sin cera, me dijo una alemana sincera. ¿Por?
Me gustaMe gusta
excelente javier!!
Me gustaMe gusta
Selente!
Me gustaMe gusta
excelente Javier.!!!! igual que en montevideo. Cual es la diferencia!? Nos copiaron?
Me gustaMe gusta
Como cantaban «Los chalchaleros» -casas más, casas menos, igualito a mi Santiago!!
Me gustaMe gusta
Obvio este te lo tenía que comentar jajaja. que buen relato.
«…dispone de cien metros para sentirse solo» buenísimo
Me gustaLe gusta a 1 persona