17 de abril de 2020

No sé bien a quién atribuirle la responsabilidad, si a Hitler o al portero del edificio. ¿Creen ustedes en la predestinación dada por el día y año del nacimiento? Vico iba a nacer el lunes 20 de abril pero por esas cosas de la vida se adelantó para el 17. Días antes ya sabíamos que sería cesárea porque no se había puesto de cabeza y en la penúltima consulta con la ginecóloga habíamos fijado fecha.

Así estuvimos un par de semanas, con el bolso pronto y el 20 en la cabeza hasta que un buen día Estefa le mencionó a Fernando, el portero del edificio, cuándo iba a nacer.
—No, el 20 no —contestó él.
— ¿Cómo que no?
— El 20 nació Hitler.
— ¿Y qué tiene que ver? ¿Y vos cómo sabés eso?
— Ah, porque yo sé esas cosas, me gusta la historia y la astrología. Pudiendo cambiarlo, yo lo cambiaría.

Estefanía le restó importancia pero cuando me contó el diálogo, enseguida pensé lo mismo que él. Pudiendo cambiarlo, mejor el 21, así de paso era de Tauro, como yo quería. Entré a internet para confirmar el dato y de paso me fijé en los personajes históricos que habían nacido el 20 y el 21. El 20 de abril, además de Adolf, nacieron Harold Loyd, Tito Puente, Joan Miró y Fermín Muguruza. Y es el día del consumo de cannabis, lo cual me cae simpático. En eso es mucho mejor que el 21, que se celebra, desde 2018, el día mundial de la creatividad y la innovación, aunque se conmemora la fundación de Roma, también. Un 21 de abril habían nacido Iggy Pop; Max Weber; Robert Smith; Charlote Brontë y Jiri Josef Camel, un botánico filipino de origen checo, y no encontré a nadie que tuviera un prontuario tan negro como Hitler, sólo a Odilo Globocnik, criminal de guerra y líder austríaco de las SS, que no se compara con el jefe. Además, el 20 tenía a favor que da nombre a una de las mejores canciones de los Celtas Cortos. Pero lo de Hitler era lapidario. Así que fuimos a la última consulta con la idea de aplazarlo para el 21, el martes de la semana siguiente.

La ginecóloga, que casualmente había sido compañera mía de liceo, nos recibió regia como siempre, con una enorme sonrisa. Después de revisar a Estefanía y ver que estaba todo bien, abrió la agenda:
—Habíamos quedado para el 20, ¿no?
—Sí, pero Javier quiere cambiarla —me mandó al frente la futura madre—, porque el 20 nació Hitler.
—No te puedo creer, ¿y cómo sabés eso, sos historiador?
—No, pero bueno, no importa, nos enteramos por el portero, y ya puestos, pudiendo elegir…había pensado que el 21…
Ella no se amilanó, y enseguida se apresuró a ver qué huecos tenía. Y entonces hizo una propuesta que no me esperaba:
—Mejor este viernes, el 17, así reducimos la chance de que tengas contracciones y vengan corriendo a tener una cesárea de urgencia —dijo, mirando a la madre.
—¡Ay, sí, mejor, yo no aguanto más esta panza!
Imposible decir nada en contra de semejantes argumentos. Lo único que se me ocurrió fue que el 21 estaba bueno porque había nacido Jiri, el botánico filipino, una baza con muy poca fuerza, así que me la guardé y dije «ok el 17», como si estuvieran esperando mi opinión, cuando la doctora ya estaba con el teléfono en la mano llamando a Coordinación y Estefanía con su celular contándole a alguien.

Salí del consultorio en shock. En tres días y medio —ya era noche del lunes— nacería Vicente, y no en siete u ocho. Dirán que no hay gran diferencia pero la hay porque esa diferencia era un fin de semana, aquel en el que pensaba terminar un libro sobre la crianza feliz y hacer todas las cosas que no había hecho y que se me iban a dificultar teniendo un hijo: cruzar el Atlántico navegando a vela, ir nadando hasta la isla de Lobos, hacer un tour en bicicleta todo a lo largo del Danubio, leer Anna Karenina, terminar de escribir un libro, aprender a hacer goulash, y si me quedaba algo de tiempo, resolver sin ayuda el cubo Rubik.

Cuando llegamos a casa fui derecho a fijarme quién carámbanos había nacido un 17. Por suerte, no vi a nadie horrible en el listado. Capaz el zar ruso Alejandro II fue un zurullo, no lo sé, pero al menos no figuraba ninguno de los más recientes personajes siniestros como Trump o Bolsonaro, ni los ya consagrados, de la calaña de Pinochet, Stalin o Rolando, un vecino profe de gimnasia que da clases por zoom a los gritos y con una música espantosa tronando. En contraste lo vi un poco pobre de cracs, pero rescato que entraron a la cancha Nick Hornby y Chavela Vargas. Así que por ese lado tal vez sea bueno aportar uno. ¡Vamos arriba Vicente!

Y así fue como nació el 17 de abril de 2020, que no será el famoso 420, pero es el día mundial del malbec. ¡Salud, Vicentico! ¡Feliz primer cumpleaños!

17 de abril de 2020

4 comentarios en “17 de abril de 2020

  1. Avatar de Luisa Marziotte Luisa Marziotte dijo:

    Ahhh!! esas cosas pasan por saber demasiado de todo.
    yo, en «la perra vida» ( expresión sanducera de mi época) hubiera sabido ni nunca me importó quien nació tal dia y tal otro y mucho menos Hitler….pero sin menospreciar a nadie cada cual con lo
    suyo.
    No te fijaste cuando nacieron los artistas de Holywood de los años 50 y 60?
    En eso puedo ayudar …. a ver es cosa de preguntar….
    Pero ya está y nació un 17……
    Tesoro de niño vicente.

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